Archive for the ‘ Desvaríos ’ Category

Primera y segunda

Tus ojos en mis ojos,
tu boca en la mía,
tu piel en mi piel
tu aroma en mi aroma.
Tu nariz afilada,
mi nariz helada,
tus dedos entre los míos,
mis piernas entre las tuyas.
Tus brazos, mis brazos,
tu sudor, mi sudor.
Nuestros cuerpos,
nuestra respiración,
nuestros gemidos,
nuestros fluidos.
Tu universo,
mi universo,
nuestro choque.
Nuestra brevedad.
Mi cama,
mis sábanas,
mis pies quedándose,
tus pies marchándose.
Tu adiós.

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Enferma

Hay cicatrices que son una hoja arrancada.

Estoy enferma de tristeza. Me diagnosticó el espejo esta mañana, cuando me regresó una mirada sin ojos y la sonrisa despostillada.

Había notado algunos síntomas, como dejar sueños y plumas en la almohada al despertar; o tener cada día los pies más borrosos.

También se me habían estado levantando algunas ilusiones de la piel, pero dejé pasar todos los síntomas. Quizá ahora, ya no es sólo enfermedad, sino desahucio.

Quizá ya no haya cura en una taza de café, o quizá ya no haya historia que contar que me devuelva la tinta a las venas.

Azhul Fugaz

Me reconozco en la brevedad, en la fugacidad. Tengo historias de amor que inician un viernes en un aeropuerto y terminan un domingo muy temprano. También en un aeropuerto. Y me llevo más recuerdos en el corazón que en la maleta. Tengo muchos adioses en la memoria. Muchas miradas, muchas espaldas. Colecciono puntos finales con formas de espaldas.

Y encuentros. Colecciono encuentros en forma de encontronazos. Porque no hay otra manera de conocer verdaderamente a alguien si no es estrellando sus mundos, tan fuerte que se desbaraten, y al recoger las piezas, en el alboroto, se mezclen partes y termine yéndose uno con trozos del otro.

En esta fugacidad a veces espero un par de manos capaces de retenerme. Una mirada donde quepan mis maletas, mis espaldas, mis trozos de personajes, mi pasado, mi presente y quizá un mañana.

Te estoy escribiendo todos los días, para que, en la vida que decidas quedarte conmigo sepas cuanto te amé en esta.

A mano…

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Desconocido…

Se puede vivir perfectamente sin saber nada, incluso se puede vivir feliz. Es mejor que saberlo todo; pero lo peor, lo peor es saberlo a medias. La ignorancia es felicidad, a veces la conciencia es un despertar doloroso que presupone un cambio, pero saber que no lo sabes, mata. Es darse cuenta que vives en un sueño y no poder despertar. O despertar en de una pesadilla y no poderse mover. Preferirías no haber abierto los ojos nunca, cerrarlos, apretarlos fuerte y que vuelva a ser como antes, pero no lo es. Nunca lo es. Abres los ojos y la realidad a medias sigue ahí, con su sonrisa, también a medias…

 

ojos vendados

Hablan mis pies

Me gusta fotografiar mis perros y mis pies.

Mis manos y pies han dejado de pertenecerme.

No arrastro los pies, ellos me arrastran a mí.

Mis pies te reconocen como camino.

A mis pies les gusta tomar siestas.

Hasta mis fantasmas arrastran los pies.

Soy ojos, boca, manos, pies, cabello; pero sin forma definida.

Mis pies tienen diferentes personalidades.

Mis pies toman sus propias decisiones.

Mis pies no saben andar en tierra firme.

Le urges a mis pies.

Voy a echar a volar mis pies.

Lluéveme en los dedos de los pies.

Mis pies tienen mil caminos que mostrarte, descálzate conmigo.

Sólo tú me quitas el frío de los pies.

El infierno son mis pies sin camino.

Quiero volver a pintar de morado las plantas de mis pies.

Mis pies extrañan tus calles.

Se mar y humedece los dedos de mis pies.