La obra

 

Basta un momento. Detengan la obra, que me ha cansado la careta de felicidad. Busco entre los disfraces uno que oculte la tristeza sin tener que mentir y portar una sonrisa pintada.

Detengan la obra. ¿Quién ha dicho que el escenario debe tener un príncipe para ser feliz? Me lo cambian por un gato.

Momento, momento… ¿quién puso mi vestido negro en el vestidor? Es el color que uso para mostrar mi humor.

¿Quién pone y quita esos extras que pasan por mi obra y no me obedecen? ¿Quién esta jugando con el escenario quitando y poniendo sin mi consentimiento?

Y la obra sigue, violines de fondo, luces, disfraces y un sin fin de personajes cuyas rostros me parecen conocidos, más me extraña su expresión.

La obra sigue y observo.

¡Detengan todo! ¿Quién me hizo espectador de la obra de mi propia vida?

Advertisements

Nos enamoramos

¿Te encontré o me encontraste?

O simplemente nos enamoramos.

Sin necesidad de contemplar el espacio que nos rodea,

O calcular la distancia, o limitar nuestro tiempo;

Nos enamoramos.

 

¿Qué sigue después de ese día?

¿Qué sigue después de nuestras miradas?

Las preguntas y las dudas podrían nublar los sueños,

No en esta ocasión,

Cerrar los ojos y tirarse al vacío

Esperando tus brazos me sostengan en el vuelo;

Hoy, lo vale todo.

Hoy, lo juego todo.

 

Nos encontramos, nos enamoramos

Hoy, lo damos todo.

 

Negación

Se remueve bajo la tierra pues no permite que los gusanos carcoman sus entrañas, con la idea de que al permanecer la mínima partícula de su cuerpo, continuará existiendo.

Aferrándose con sus desgastadas uñas al ataúd que lo encierra, disimula una mueca de dolor.

Son sólo juegos con que el destino se divierte a diario: crear, destruir, agregar elementos y retirarlos; y el sentido magnánimo del hombre al pensar que puede contra él.

Sueños vanos de eternidad.

Prevalecer, inalcanzable quimera. Lo intentamos en los recuerdos, en el corazón, en nuestros actos.

Y nos sangra cada olvido en el orgullo.

Muertos en el recuerdo ajeno luchamos por dejar nuestra sombra y que el adiós sea más ligero y soportable; otras tantas el esfuerzo es por resucitarnos, sin entender que el final es irremediable y negándonos a extinguirnos.

Estrellas…

Me las regaló un amigo… o tal vez, me las dejo por error.

Las tomé todas y en la noche las cuento para dormir. En cada estrella un instante, un recuerdo, un amigo… mi pasado.

Mi cielo se cubre de un enjambre de estrellas que me hacen ser quien soy, sentir y pensar.

Existo y perduro.

A veces me pierdo mirando al cielo, como si se pudiera alcanzar las estrellas y revivir momentos, traer el preciso instante en que me equivoqué y deshacerlo.

O hacer que baje la luna a secar mis lágrimas… y después, contar estrellas de nuevo.